Vamos a hacerte sentir responsable de lo que pasa”, Tod Yellin (Jefe de Producto de Netflix)

 “Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”, Julio Cortázar (escritor)

 (Breve nota aclaratoria: “Rayuela”, la novela de Cortázar, y “Bandersnatch”, el último capítulo de la serie “Black Mirror” de Netflix, que podría ser su evolución contemporánea, son varias historias en una… son la misma historia, que se convierte en otras muchas y diferentes en función de la interacción y de las decisiones que va tomando el lector o el espectador).

 

A Miriam le ofrecieron un trabajo. Algo totalmente inesperado, pero ya se sabe cómo son las redes sociales: “Hemos visto tu perfil en LinkedIn. Estamos buscando expertos en datos para un nuevo proyecto a medio camino entre Berlín y Barcelona. Creemos que podrías encajar en nuestro equipo. Si quieres más información sobre nosotros, aquí tienes un link con mas información. Si lo encuentras interesante, estaremos encantados de explicártelo personalmente”.

Miriam tiene 25 años, es ingeniera, está cursando un “Máster de Fundamentos de la Ciencia de Datos” y lleva casi dos años trabajando con un contrato en prácticas para una empresa.

ESCENARIO 1: Pese a que sus familiares y amigos le han dicho que presente su candidatura, Miriam considera que es pronto todavía. Quiere acabar el Máster (no le quedan muchas asignaturas). Además, considera que lleva poco tiempo en su actual empresa, y aunque el salario está por debajo de sus expectativas (25.000 euros brutos al año) y las funciones que realiza son esencialmente de documentación y algo rutinarias, todavía puede aprender más. Aquí empezó, le dieron una oportunidad, y le sabe mal abandonar a sus compañeros.

ESCENARIO 2: Miriam está absolutamente entusiasmada. ¡¡¡Berlín!!!! Y un trabajo relacionado con lo que está estudiando ¡antes de que acabe el Máster! Lo tiene absolutamente claro, pero ¿cómo decirlo a la empresa?. Lleva días dándole vueltas y más vueltas. “Se lo van a tomar fatal”. “La última vez que se fue alguien, estuvo prácticamente sin hacer nada todo el preaviso y lo sacaron de los proyectos en los que ayudaba”. “Y si ya cuesta que el jefe me diga algo, imagínate ahora…”. “Sí, me sabe muy mal, pero tengo que entregar la carta…bueno, ahora no, que todavía no me han seleccionado. Me esperaré a tener algo en firme, total, estamos a principios de noviembre. Si todo va bien, antes de las vacaciones podré decirlo”.

Para quien se quedó con el ESCENARIO 1.

Nadie en su actual empresa supo de la oferta, ni de los motivos que la llevaron a rechazarla, especialmente, los que tuvieron que ver más directamente con su apego y su “lealtad” a la organización. Y allí siguió, hasta el final de su contrato en prácticas, preparando y ordenando documentación. En el momento de decidir su conversión, su responsable planteó a la Dirección enormes dudas acerca de si ése había de ser el perfil que necesitaban. A su juicio, no había demostrado especial iniciativa y “no sé, pfff, lo único que puedo decir es que no me gusta, aunque en el Departamento hay trabajo y faltan manos…y es barata…¿seguro que ya no le podemos hacer un contrato temporal?”.

En el ESCENARIO 2, Miriam siguió con el proceso durante el mes de noviembre. El 14 de diciembre le confirmaron que había sido seleccionada para el proyecto. Sólo quedaban por concretar la fecha de incorporación y el lugar en el que empezaría, que no tenían claro si sería Barcelona o Berlín, porque tenían que acabar de perfilar unas cuestiones de organización interna, que posiblemente decidirían a finales de año. Lo que sí que era claro es que debería hacer un curso de saturación de alemán, para volver otra vez a adquirir cierta fluidez, porque llevaba dos años prácticamente sin utilizarlo.

ESCENARIO 2.1: Miriam se vio, de repente, ante la perspectiva de dejar el domicilio de sus padres, de tener que hacer un traslado de sus cosas a otra ciudad, mirar vuelos, consultar cursos de alemán, arreglar papeles…y entregar el preaviso. Quizás era mejor esperar a tener todos los detalles, pero si esperaba mucho, igual no podría hacerlo hasta pasadas las Navidades…”!Qué agobio! Creo que la daré el último día antes de vacaciones y ya está…así se hace en los despidos, ¿no?”.

ESCENARIO 2.2: Con todas las cosas que tenía pendientes ahora, Miriam decidió esperar a concretar los últimos detalles. Había comentado con su nueva compañía que quería salir bien en su actual empresa y, aunque no tenía temas a traspasar y aunque tanto si se incorporaba en Barcelona como en Berlín tenía que planificar el traslado, decidió esperar hasta final de año y tener toda la información. “Total, el último día es el 21 y empezamos el 2 de enero…es sólo una semana”.

Para quien escogió el ESCENARIO 2.1.

Miriam entregó su carta de preaviso el día 21 de diciembre, de modo que su último día de alta en la empresa sería el día 20 de enero. Cuando la recibió, su responsable se limitó a decirle “Gracias” y a preguntarle “¿Llevas la documentación de algún proyecto en curso?”. Se le olvidó pasar por “RRHH” para dar la carta y que la archivaran. Se fue a la comida de Navidad con el equipo directivo y la carta se quedó encima de su mesa.

La futura empresa de Miriam le informó el día 26 de diciembre que su primer destino sería Berlín. Ella vio que sería ideal estar allí el día 14 de enero porque había encontrado un curso de saturación de alemán de dos semanas que era perfecto y que le permitiría empezar el 1 de febrero segura y con buen pie. El próximo no lo hacían hasta mediados de marzo, de manera que estaba claro.

ESCENARIO 2.1 (continuación): El día 2 de enero, a su vuelta, Miriam se dirigió al despacho de su responsable y le dijo “Feliz Año”. A continuación, le informó que, aunque había dicho que se iría el día 18, su último día laborable sería el 11, que lo sentía mucho, pero que había sido un imprevisto y que tenía que adelantar la salida. Él le dijo, “Gracias. Feliz Año. No te preocupes” y acto seguido envió un email a “RRHH” informando de la situación y criticando duramente la “falta de formalidad” de Miriam y la gran decepción que había tenido con su manera de actuar.

ESCENARIO 2.2: El día 2 de enero, a su vuelta, Miriam se dirigió al despacho de su responsable y le dijo “Feliz Año”. A continuación, le informó de su decisión de dejar la empresa, porque le había surgido una buena oportunidad de trabajo en otra compañía. Ella pensó en añadir que estaba muy agradecida por la oportunidad que se le había brindado, por el trato que había recibido y por lo mucho que había aprendido. Pero no lo hizo por vergüenza y porque pensó que estos comentarios emocionales estaban absolutamente de más con él. Él le dijo, “Gracias. Feliz Año” y acto seguido envió un email a “RRHH” informando de la situación y criticando duramente la “falta de delicadeza” de Miriam por haber informado de algo así nada más volver de vacaciones. “Está claro que mientras esté yo aquí, no va a volver a trabajar en esta empresa”. Mientras escribía, pensó para sus adentros que aquél había sido un buen regalo de Navidad.

 

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